Dicen que la creatividad no se enseña, se despierta. Y cuando despierta, puede cambiar no solo una vida, sino también a toda una generación.
Vania Bachur, conocida en redes sociales como Suupeergirl, es una de las artistas e ilustradoras más queridas de México. Con más de un millón de seguidores, su estilo colorido y lleno de mensajes positivos ha inspirado a miles de jóvenes a creer que sí es posible vivir de lo que amas.
Pero su historia no empezó en un gran estudio, sino con algo mucho más simple: una hoja en blanco.
Desde pequeña, Vania descubrió en el dibujo una forma de entender el mundo. Mientras muchos niños dejan de dibujar al crecer, ella nunca lo hizo. Para ella, dibujar siempre fue una forma de libertad creativa.
“Todos dibujamos cuando somos pequeños, pero la diferencia es que yo nunca paré. Yo siempre les digo que nunca paré de dibujar como niña, tanto por ser libre creativamente como por mi estilo de ilustración que es kawaii. Entonces fui de esas niñas que no pararon a pesar de prejuicios y malos comentarios.” — Vania Bachur
Créditos: Alan Elí
Desde los tres años ya dibujaba. Con el tiempo, aquella niña curiosa creció, estudió y comenzó a buscar su lugar en el mundo creativo. Pero el camino no fue fácil.
En uno de sus primeros grandes proyectos profesionales fue víctima de una estafa que le arrebató los ahorros de toda su vida. El golpe fue duro: perdió dinero, tiempo y por un momento también la confianza en sí misma.
“Es que veo que el mundo lo traigo encima, o sea, no sé cómo lo voy a hacer. Eran los ahorros de mi vida… y me los robaron.” — Vania Bachur
Aun así, siguió dibujando. Porque cuando algo nace del corazón, es difícil detenerlo.
Con perseverancia y talento, Vania logró abrirse camino en la industria creativa. Su trabajo la llevó a convertirse en directora de arte en Nickelodeon, un sueño para muchos jóvenes artistas. Más adelante también colaboró con Disney, participando en animaciones relacionadas con la película Coco, un proyecto que marcó profundamente su carrera.
Créditos: Behance
Pero el verdadero punto de inflexión llegó después.
Tras casi treinta años desarrollando su talento, Vania comenzó a explotar su potencial en redes sociales. Sin embargo, justo cuando parecía encontrarse en uno de los momentos más altos de su carrera, enfrentó uno de los retos más difíciles de su vida: un diagnóstico incierto y un tumor en el estómago que la obligó a detenerse.
Fue entonces cuando el arte volvió a convertirse en su refugio.
Hoy, sus cuadernos se encuentran entre los más vendidos en México. Su nombre se ha convertido en sinónimo de color, motivación y autenticidad, y su trabajo ha trascendido las redes sociales.
Uno de los hitos más importantes de su trayectoria fue convertirse en la primera mujer latina en colaborar con Hello Kitty, uno de los personajes más icónicos del mundo.
A través de sus ilustraciones, libros y productos, Vania comparte mucho más que dibujos: comparte mensajes de perseverancia, identidad y autoaceptación.
Su impacto también se refleja en quienes siguen su trabajo, especialmente jóvenes que encuentran inspiración en su estilo y en su historia.
“Me ha ayudado mucho a mejorar mi estilo de dibujo, ya que yo me baso mucho en ella. Cuando hago proyectos o tareas, hago los monitos casi parecidos a ella.” — Seguidor
Porque ser creativo no solo significa tener ideas. También implica atreverse a mostrarlas, dibujar aunque nadie lo entienda y crear incluso cuando el miedo dice que no.
Hoy, nuevas generaciones ven en ella un espejo donde reflejar sus propios sueños y aspiraciones. Niños y adolescentes que descubren en el arte una forma de expresarse, de sanar y de construir su identidad.
“Solo tienes que estar consciente de que para tener esa carrera extraordinaria… tienes que hacer sacrificios extraordinarios.” — Vania Bachur
Feria Internacional del Libro de Monterrey 2025. Créditos: Arlet Bolio
Historias como la de Vania Bachur recuerdan que la creatividad también es poder: poder para reinventarse, para resistir y para inspirar a otros.
Y mientras sus personajes sonríen desde libretas, stickers y pantallas, su trayectoria demuestra que detrás de cada trazo hay algo más profundo: una historia de esfuerzo, fe y amor por lo que se hace.
Porque al final, la creatividad también es eso: el reflejo del mundo que cada persona decide construir.